18.01.2018 | EMOS

Aula Virtual. Un recorrido por el agua

Desde los más remotos tiempos, el hombre ha organizado su vida en torno a los sistemas hídricos. Las primeras culturas y comunidades comenzaron a consolidarse en torno de los ríos, aprovechando su caudal para el consumo y el riego de sus cultivos.

La Tierra es el planeta con mayor cantidad de agua de todo el sistema solar. Si bien el 75% del mismo está compuesto por el líquido elemento, sólo el 2% está en condiciones de ser utilizado para el consumo.

Según datos arrojados por la UNESCO, el agua dulce representa el 0.26% del total de la masa de agua de la superficie terrestre, proporción que se reduce al 0.07% si descontamos el agua subterránea y de los casquetes polares.

Un dato interesante es que este bien, tan preciado como escaso, es tan antiguo como el mundo. Desde el origen mismo de nuestro planeta la misma agua ha circulado una y otra vez, originando y conservando la vida.

 

Un recurso agotable e imprescindible

Por su preponderancia para la vida y por su condición de recurso agotable, el agua es un elemento estratégico al momento de pensar el desarrollo de los estados. El orden social, económico y político es regulado, en gran medida, por el agua y sus ciclos. Condición fundamental para la vida animal, vegetal y humana, fuente inagotable de energía, elemento indispensable en el saneamiento, pilar de la salud y la higiene,  el agua es y ha sido una preocupación en las mentes de quienes tienen a cargo el desarrollo y el futuro de las sociedades.

Los seres humanos necesitan, como mínimo, 100 litros diarios de agua  para vivir y mantenerse en condiciones higiénicas y sanitarias saludables. La cuarta parte de los países del mundo sufren insuficiencia de agua, tanto en calidad como en cantidad. En más de 55 países los habitantes consumen menos de 50 litros de agua potable por día y casi la mitad de la población mundial no tiene acceso a las condiciones sanitarias básicas.

Investigaciones recientes realizadas por la Organización Mundial de la Salud han estimado que el 80% de las enfermedades y el 33% de las muertes que se registran en los países subdesarrollados, tienen como causa la inadecuada calidad del agua consumida. Según esta misma organización, la escasez de agua destinada a la higiene es la causa de las enfermedades que aquejan al 50% de la población mundial. Más de 2.600  millones de personas no tiene acceso al saneamiento básico y anualmente mueren 1.5 millones de niños menores de 5 años a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento.

 

Un elemento estratégico en manos del estado municipal

En el marco de esta realidad mundial es que la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) resolvió en el año 2010, declarar el derecho al agua potable y el saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.

Reafirmando la responsabilidad de los Estados de promover y proteger todos los derechos humanos, que son universales, indivisibles, interdependientes y están relacionados entre sí, y que deben tratarse de forma global y de manera justa y equitativa y en pie de igualdad y recibir la misma atención, es que la ONU exhorta a los Estados a desarrollar herramientas y mecanismos apropiados para alcanzar progresivamente el completo cumplimiento de las obligaciones relacionadas con el acceso seguro al agua potable y al saneamiento, incluidas aquellas zonas actualmente sin servicio o con un servicio insuficiente.

El hecho de que el agua como servicio público fundamental para la vida se encuentre en manos del estado, permite llevar adelante proyectos y programas inclusivos implementados como políticas de gestión y que de ninguna manera sea el factor económico una variable que interfiera en la satisfacción de la necesidad.

Paso a paso el proceso de producción de agua en Río Cuarto.

En la cuenca del río Cuarto, ubicado a 30 km al noroeste de la ciudad, se encuentra ubicado el acuífero que en 1930 un equipo de ingenieros determinó como el más apto para la captaciòn de agua potable y se construyó lo que hoy se conoce como la Galería Filtrante. En la selección del acuífero no sólo se tuvo en cuenta la cantidad sino la calidad de agua. El agua en su estado natural es prácticamente un agua mineral y es por eso que el único tratamiento que se le realiza es la desinfección a través de la cloración.

La Galería Filtrante fue construida en la margen sur del río, a una profundidad de 6 metros y con una longitud de 200 metros. El agua se filtra a esta galería por la porosidad de sus ladrillos y por efecto de la gravedad es conducida a través de un acueducto hasta el Estableicmiento de Reserva.

En la cámara de aforo del tanque de reserva se realiza la cloración y desinfección del agua, transformándola en agua potable y apta para el consumo humano.

El agua es almacenada en la reserva del EMOS que tiene una capacidad de 10 millones de litros de agua.

Otro tramo del acueducto lleva el agua hasta el Tanque de Distribución, ubicado en San Martín y Dinkeldein, dónde nace y se regula el tendido de las redes domiciliarias de agua.

La obra básica de infraestructura fue cosntruida en el año 1931 y con el crecimiento demográfico de la ciudad resulta insuficiente. Por tal motivo el EMOS cuenta con una batería de más de 30 perforaciones de producción de agua distribuidas en diferentes puntos de la ciudad.

Las perforaciones captan el agua subterránea de la cuenca del río Cuarto y realizan la cloración de la misma in situ.



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